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Sierra Nevada, y sus
pintorescos pueblos blancos se extiende la
Alpujarra,
tierra que moriscos que tras La
rebelión de las Alpujarras (1568 a 1571)
termino con su expulsión
Su arquitectura, más
parecida a la del norte de África que a la del
resto de Andalucía, lo que hace de La Alpujarra
un lugar tan especial. O quizá su paisaje,
salpicado de almendros, parrales y árboles
frutales, un auténtico vergel creado en medio de
dos sierras. La Alpujarra es la sencillez hecha
belleza, el encanto de una tierra de raíces
ancestrales y de unas gentes que, sabiamente,
han sabido transformar lo que la naturaleza les
ha legado en todo un paraíso. El último refugio
de los moriscos de Al-Andalus ofrece hoy, en el
siglo XXI, el encanto de un lugar único y el
saber vivir de un pueblo, abierto y
hospitalario, que sin duda es el patrimonio más
valioso de la comarca.
Sus pueblos se tienden en las laderas mirando
al sur, como si percibieran la presencia del
Mediterráneo en el horizonte. También los campos
de cultivo trepan por las faldas de la montaña,
formando bancales que hoy, como en los tiempos
de Al-Andalus, son regados por las acequias que
conducen el agua de las frías cumbres de Sierra
Nevada. El agua es un elemento clave de La
Alpujarra, tierra bañada por los mismos ríos,
fuentes y manantiales que enamoraron a los
musulmanes hace más de mil años.
LA MEZQUITA DE BUSQUÍSTAR
Este lugar situado entre los pueblos de
Pórtugos y Busquístar es uno de los lugares más
espectaculares de la comarca Alpujarreña.
Formado por un espolón rocoso que se eleva sobre
el impresionante valle del río Trevélez y sobre
el cual se han encontrado restos de actividad
humana de los siglos VIII y IX. Concretamente un
muro de mampostería y pozos excavados en la
roca, que servían para recoger la lluvia. El
principal atractivo de este lugar es la
impresionante panorámica de los pueblos de la
antigua tahá de Ferreira, pues este lugar servía
de puesto de vigilancia y de defensa en los
tiempos en que La Alpujarra era árabe. Podemos
contemplar pueblos como Pitres, Capilerilla,
Pórtugos, Ferreirola, Mecina Fondales, Atalbéita
y Busquístar. También podemos divisar las Minas
del Conjuro, de las cuales se extrajo hierro
hasta mediados del siglo XX
TAJOS DEL ÁNGEL
Perteneciente al término municipal de Bubión,
desde este estratégico mirador se puede
contemplar en toda su belleza el Barranco del
Poqueira con sus tres pueblos: Pampaneira,
Bubión y Capileira, así como las cumbres que
forman la cabecera de dicho barranco y que son
las más altas de la Península, como son el
Veleta, el Mulhacén, los crestones de Río Seco,
el Cerro de los Machos, etc. Se accede desde la
carretera que sube de Capileira a Sierra Nevada.
Es el lugar ideal para comprender la importancia
del agua para los cultivos y la vida en el
Barranco del Poqueira y La Alpujarra en general,
ya que se puede observar como desde las más
altas cumbres los pequeños riachuelos han ido
configurando el paisaje y cómo el hombre ha
sabido aprovechar este valioso recurso para
transformar las laderas del Barranco en zonas de
cultivo.
TAJO CORTÉS:
Como su nombre indica, este tajo se sitúa
entre los términos de Pitres y Pórtugos. Desde
allí se pueden contemplar excelentes vistas de
La Tahá y de la Sierra de Lújar. Al fondo del
tajo discurre el Río Bermejo, y existe una
cascada en la que se puede practicar
barranquismo y otros deportes de aventura. Justo
al lado está el Área Recreativa Río Bermejo. Se
accede tomando la carretera desde Capileira a
Sierra Nevada y es uno de los lugares más
atractivos de la comarca alpujarreña.
PUENTE ROMANO DE MECINA BOMBARÓN
Puente de Piedra sobre el Río Mecina
atribuido a los romanos, Mecina conserva intacto
su viejo puente del antiguo “Camino Real” que
unía Almería con Granada. Algunos atribuyen
origen romano a esta reliquia arquitectónica,
considerada con el pueblo como un auténtico
monumento local. Esta situado por debajo del
puente moderno de actual tránsito, y contraste
con este por su singularidad y estilo. Es de un
alto valor arquitectónica y posee una gran
antigüedad, además de ser el único de la comarca
que pervive inmóvil en el tiempo.
LAVADEROS Y FUENTES
Algunos de los elementos con más presencia en
los pueblos de la Alpujarra y por tanto también
en nuestro municipio son los antiguos lavaderos
y fuentes. En un entorno natural plegado de
vegetación y al aire libre se sitúan la mayoría
de estas pilas e lavar. Nuestras madres y
abuelas aún nos siguen relatando aquellas mañana
en las que pasaban junto a las bastas piedras de
los lavaderos frotando las montañas de ropa con
un pedazo de jabón casero. Eran los lugares más
frecuentados por todas las mujeres del pueblo, y
además de lugar de trabajo lo era de reunión y
cotilleo. Los lavaderos representaban un
auténtico aforo de relaciones sociales en la que
no había lugar para la distinción de clases.
(Gracias Matias, por tu colaboración. Matias
es el propietario de Alojamientos Benarum)
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