Extraordinaria casona del siglo XVIII con finca amurallada de piedra a 250 metros de la playa.
Se trata de un complejo de varias edificaciones, todas ellas dentro del perímetro de una finca amurallada, con estructura de piedra de más de 4 metros
de altura. En una de sus esquinas, se encuentra un antiguo palomar, en forma de almena.
Se encuentra ubicada en un paraje excepcional y único tanto por su belleza paisajística, como por su proximidad al mar (se llega andando en 2 minutos)
así como por su absoluta tranquilidad. Es la última edificación, antes de llegar al mar, lo que impide realizar edificaciones anexas.

