La finca, antigua
vaquería de principios de siglo pasado,
ha sido cuidadosamente reformada sin
perder su estilo y carácter original.
Combina la piedra con materiales nobles
en sus espaciosos salones, patios,
terrazas y porches. Los colores suaves y
luminosos y la sabia distribución del
conjunto aportan al visitante una
sensación de total tranquilidad, calma y
armonía.
Dos olivos centenarios presiden la
entrada principal, y los más de cuatro
mil naranjos y limoneros que rodean la
finca, que conservan su antiguo sistema
de regadío y su alberca original, emanan
un perfume que impregna el entorno de Ca
n'Arabí de una atmósfera única. La
piscina con solarium y cómodas tumbonas
se integran perfectamente en este
entorno rural.
En el pequeño agroturismo se ofrece un
servicio personalizado. El atento
personal del agroturismo con su
directora Elena al frente, le ofrecerá
por la mañana un desayuno continental
compuesto por productos de la finca, de
cultivo biológico y le informará y le
atenderá en todo lo que necesite.