Casa Rural Adobe Valdemaluque (Soria)
Tfno. 975 36 37 13
Acogedora, tranquila. Sin tabaco. Cocina casera.
casa RURAL
Ideal para parejas sin niños.
Ha sido nuestro empeño desde el principio intentar lograr un buen
aislamiento entre las habitaciones y entre una planta y la otra. La tele
del vecino no te molestará porque no hay televisión en las habitaciones.
Y Valdemaluque es tranquilidad en estado puro.
Sin tabaco.
Toda la casa es zona sin humos. No hay espacios habilitados para
fumadores. Los olores de la casa también contribuyen a su encanto
Cocina casera.
Ofrecemos cenas a la carta de nuestra cocina casera, en la que destacan
los productos locales y de temporada, abarcando desde lo típico de la
zona, como los escabechados y los platos con setas, hasta los postres de
inspiración inglesa, todo regado con vinos sorianos con denominación de
origen 'Ribera del Duero' y con una muy buena relación calidad/precio
El oeste soriano en torno al río Duero, limitándose al norte con
los Picos de Urbión y las provincias de Burgos y La Rioja; al este con
la ciudad de Soria y su zona de influencia; al sur con la Sierra de Pela
y la provincia de Guadalajara; y al oeste con las provincias de Segovia
y Burgos.
territorio de asentamientos prehistóricos y poblados prerromanos como
Uxama Argaela (Osma), Termancia (Tiermes) o Numancia: el castro
celtíbero célebre por su heroica resistencia ante los invasores romanos.
Yacimiento Arqueológico Celtíbero y Romano de Tiermes
Atalaya del Enebral y, al fondo, castillo de Gormaz Después de la
conquista árabe se convirtió en un importante enclave estratégico entre
los dominios cristianos y musulmanes en la llamada 'línea del Duero'.
Entre conquistas y reconquistas se fue trenzando una red de atalayas y
castillos, como la fortaleza califal de Gormaz, la más grande de Europa
en su clase, con un recinto amurallado de unos 1200 metros de perímetro,
de la que dicen que fue alcaide el mismísimo Cid Campeador.
La zona fue definitivamente conquistada y repoblada en los siglos XI y
XII, pasando a formar parte de la corona de Castilla en 1136.
Tras la unión de los reinos de Aragón, Navarra y Castilla, Soria dejó de
ser un enclave estratégico, empobrecido económica y socialmente por la
expulsión de los judíos en 1492.
La provincia fue saqueada por las tropas francesas en 1808, y sus
territorios tardarían medio siglo en recuperarse de la devastación.
Pero sobre todo, la decadencia soriana se fue consolidando durante el
siglo XX.
Castillo de Osma y Río Abión
Rejas de Ucero Es una zona eminentemente rural, con pequeños núcleos de
población, donde a lo largo de los siglos la economía se ha basado en
una agricultura de subsistencia.
En poco más de medio siglo la mecanización agrícola y el éxodo hacia los
núcleos urbanos han acabado con la vida tradicional de los pueblos.
Soria se ha convertido en un desierto poblacional, incluso con
municipios que tienen menos de un habitante por kilómetro cuadrado.
La reconversión agraria de los años 60 y 70 generó un excedente de mano
de obra que no tuvo otra alternativa que la emigración, y en apenas 20
años la población de la zona se redujo a la mitad.
Ruina en Navapalos
Almendros en flor cerca de La Rasa Sin embargo, la despoblación y el
abandono tienen un lado nostálgico y romántico para los ojos del
viajero. El campo no tiene vallas, está abierto y esperando a ser
explorado. Y es todo para tí.
Soria no es esa Castilla llana y torrada, sino que se compone de una
gran variedad de paisajes y enclaves insospechados.
Lo que abunda sobre todo en Soria son los bosques, no en vano es la
provincia con mayor cobertura forestal.
Amplias zonas de bosque primitivo se extienden por todo el territorio,
entre robledales, encinares y sabinares.
Bosque de quejigo, y al fondo Valdemaluque
Pinar cerca de Quintanas de Gormaz En el centro de la provincia, los
grandes bosques de pino resinero atestiguan una industria ya casi
olvidada, pero cuyos restos son fáciles de ver.
Mientras tanto, en la zona norte del oeste soriano, conocido como
'Pinares', los bosques siguen siendo muy valorados y aún sustentan una
importante industria maderera y del mueble, y atesoran un bien muy
deseado: las setas.
Pero el ecosistema más representativo de esta zona es el sabinar. La
sabina, o enebro para los sorianos, es una especie protegida que
prospera en condiciones de temperaturas extremas, poca agua y suelos
pobles, siendo de crecimiento muy lento.
Aquí se conservan las mayores y mejor conservadas superficies de sabinar
de todo el mundo.
Sabinas desde la atalaya del Enebral
Confluencia de los ríos Ucero y Abión Es tierra de ríos trucheros y
cangrejeros, de someras aguas cristalinas y fondos pedregosos, y de
angostas y profundas hoces.
Es aquí que nace el gran río Duero, y donde sus aguas limpias remansan
en un mar interior, el pantano de la Cuerda del Pozo, con playa y todo.
A falta de desarrollo humano, ahora y en la historia, la naturaleza está
pletórica. Soria goza de amplias zonas protegidas, lugares de interés
comunitario y zonas de especial protección para las aves.
Aulaga cerca del Burgo de Osma
Iglesia románica de San Miguel en San Esteban de Gormaz En el capítulo
de patrimonio histórico y cultural, al margen de las ruinas celtíberas,
romanas, árabes y castellanas, cabe destacar el gran número de iglesias
románicas.
El románico soriano es abundante, tardío y de carácter eminentemente
rural.
El elemento arquitectónico fundamental y autóctono del románico soriano
es la galería porticada, una joya que puede sorprender al viajero en
casi cualquier pueblo medio deshabitado.
Iglesia románica de San Pedro en Caracena
Puerta califal del castillo de Gormaz Este es el panorama del oeste
soriano.
Ante un futuro incierto, el turismo se presenta como pieza clave de un
desarrollo rural que aproveche de forma sostenible el potencial de esta
zona económica y socialmente desactivada. No es una panacea, pero es de
lo poco que hay.
Al viajero: aprovéchate, Soria no te decepcionará.